El Gobierno de Nicaragua otorgó una nueva concesión minera a la empresa china Nicaragua Xinjiang Minería Group S.A., en un movimiento que coincide con recientes sanciones impuestas por Estados Unidos al sector aurífero del país centroamericano.
El permiso, que abarca más de 14.000 hectáreas en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte, otorga derechos exclusivos de exploración y explotación por 25 años, consolidando el creciente protagonismo de capital chino en la industria extractiva nicaragüense. Analistas señalan que Managua busca asegurar ingresos y reducir el impacto económico de las sanciones impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.

La concesión se suma a otras otorgadas en días recientes, elevando a más de un millón de hectáreas el territorio bajo control de empresas chinas en 2026. Este giro estratégico refuerza la relación con Pekín y apunta a diversificar socios comerciales en un contexto de creciente aislamiento internacional del gobierno de Daniel Ortega.

Sin embargo, la expansión minera ha generado fuertes críticas de organizaciones ambientales y comunidades indígenas, que denuncian la falta de consulta previa y alertan sobre riesgos de deforestación y contaminación de fuentes hídricas en zonas sensibles del Caribe nicaragüense.
Desde Washington, funcionarios advierten que estas acciones podrían derivar en nuevas medidas de presión, incluyendo posibles ajustes en acuerdos comerciales regionales. Mientras tanto, el Ejecutivo nicaragüense mantiene su apuesta por el sector minero como eje central de su estrategia económica.