Las elecciones de medio término se celebrarán el martes 3 de noviembre en EE. UU. y serán decisivas para el futuro político del presidente Donald Trump. En esta jornada, los estadounidenses elegirán a los integrantes de la Cámara de Representantes y renovarán parte del Senado, además de votar por gobernadores y otros cargos estatales y locales.

Se estima que alrededor de 250 millones de ciudadanos están habilitados para participar.

Su importancia radica en que estos comicios pueden cambiar el control del Congreso, actualmente dominado por el Partido Republicano. Se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 puestos del Senado.

Si los demócratas consiguen la mayoría en una o ambas cámaras, podrían dificultar la aprobación de las propuestas de Trump, bloquear iniciativas de su gobierno y aumentar la supervisión sobre sus decisiones.

Estas elecciones se realizan cada cuatro años, exactamente a la mitad del periodo presidencial, que dura también cuatro años. Por eso, funcionan como una evaluación de la gestión del mandatario durante sus primeros dos años en la Casa Blanca.

Históricamente, el partido del presidente suele perder escaños en estos comicios; desde 1945, esa tendencia se ha registrado en 15 de 20 elecciones en la Cámara de Representantes.

Otro aspecto importante es la distribución del poder legislativo. En la Cámara de Representantes, los escaños se asignan según la población de cada estado, mientras que en el Senado todos tienen el mismo peso, con dos representantes por territorio. Esta estructura permite que ambas cámaras actúen como contrapeso del Poder Ejecutivo.