El Gobierno de Perú declaró el estado de emergencia en los distritos más afectados por el sismo de magnitud 5,1 que sacudió la región de Junín durante el fin de semana y que dejó un saldo de al menos seis personas fallecidas, 21 heridos y alrededor de 300 damnificados. La decisión busca facilitar el despliegue de recursos, maquinaria y ayuda humanitaria para atender a las familias que perdieron sus viviendas y restablecer los servicios básicos. 

Las mayores afectaciones se registraron en la provincia de Chupaca, donde decenas de viviendas de adobe colapsaron debido a la fuerza del movimiento telúrico. Equipos de rescate, bomberos, policías y miembros de las Fuerzas Armadas continúan trabajando en la remoción de escombros, mientras las autoridades entregan carpas, alimentos y asistencia a las comunidades golpeadas por el desastre. 

El decreto de emergencia permitirá a las autoridades ejecutar medidas extraordinarias para atender la crisis y acelerar la recuperación de la infraestructura dañada. Perú se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica del mundo, por lo que las autoridades mantienen el monitoreo ante posibles réplicas y han exhortado a la población a seguir las recomendaciones de los organismos de protección civil.