El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, celebró este viernes la decisión de la Unión Europea (UE) de retirar al país de su lista de jurisdicciones no cooperantes en materia fiscal, donde permanecía desde febrero de 2020. El mandatario calificó la medida como un logro de su Gobierno y aseguró que abrirá nuevas oportunidades económicas.

La decisión fue aprobada por los ministros de Economía y Finanzas del bloque, quienes valoraron los cambios realizados por Panamá en su régimen de exención de ingresos extranjeros y la próxima revisión de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre el cumplimiento de las normas internacionales de intercambio de información fiscal.

Con esta decisión, Panamá pasa de la denominada «lista negra» a la «lista gris», por lo que seguirá sujeto a evaluación internacional. Mulino afirmó que el resultado responde a gestiones diplomáticas y esfuerzos para recuperar la confianza de la comunidad internacional, luego de varios años de cuestionamientos sobre la transparencia tributaria del país.

La salida de la lista se suma a otras exclusiones recientes de registros relacionados con el blanqueo de capitales y la fiscalidad internacional. Aunque figurar en la lista europea no implica sanciones económicas directas, puede limitar el acceso a determinados fondos comunitarios y generar controles administrativos adicionales.