El Gobierno de EE. UU. evalúa encomendar al Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (SOUTHCOM) la elaboración de un plan para enfrentar la crisis de seguridad en Haití, ante los resultados limitados de la misión internacional respaldada por las Naciones Unidas para combatir a las bandas criminales.
Según información publicada por medios internacionales, un memorando de la administración republicana cuestiona el funcionamiento de la actual estrategia y plantea “trasladar la conducción operativa” al mando militar estadounidense.
La iniciativa surge en medio de las dificultades de la Fuerza de Supresión de Pandillas, creada para combatir a las organizaciones criminales que mantienen el control de amplias zonas de Haití y facilitar las condiciones para celebrar elecciones presidenciales.

Sin embargo, después de un año desde que se autorizó su despliegue, la misión continúa lejos de alcanzar los 5,500 efectivos previstos por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Actualmente, cuenta con aproximadamente 1,600 integrantes, mientras las pandillas siguen activas y los comicios presidenciales, previstos inicialmente para diciembre de 2026, han sido aplazados sin una nueva fecha definida.
La fuerza está encabezada por Jack Christofides y enfrenta obstáculos burocráticos y dificultades logísticas que limitan su capacidad de operación.
Entre los cuestionamientos a la estrategia internacional también figura la planificación de los recursos marítimos para vigilar la zona, debido a que se habría solicitado apoyo naval a Bangladesh, un país situado a cerca de 15,000 kilómetros de Haití.
