México elevó su reclamo a Washington por una nueva práctica dentro de la ofensiva migratoria de Donald Trump: enviar ciudadanos mexicanos deportados a países centroamericanos en lugar de retornarlos directamente a territorio mexicano. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, cuestionó este viernes los traslados y sostuvo que México está dispuesto a recibir a todos sus nacionales. “Que regresen a México”, afirmó, al señalar que el tema ya forma parte de las conversaciones con Estados Unidos.
La magnitud de los traslados ya es considerable. El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, confirmó que cerca de 2.300 mexicanos deportados por Estados Unidos han llegado a su país durante 2026, generalmente en vuelos compartidos con ciudadanos guatemaltecos. También se han documentado traslados hacia Honduras. Arévalo aclaró que Guatemala no funciona como “tercer país seguro”: los mexicanos permanecen allí únicamente en tránsito y son llevados por tierra hacia México, normalmente en un plazo de 24 horas, con los costos asumidos por Washington o Ciudad de México.
El choque está en el método, no en las deportaciones. La Cancillería mexicana recordó que acepta directamente el retorno de todos sus ciudadanos y aseguró que no existe ningún acuerdo que autorice a Estados Unidos a enviarlos primero a otros países. Washington, en contraste, ha ampliado bajo Trump las deportaciones hacia terceros países como parte de su estrategia para acelerar las expulsiones y desalentar nuevos cruces irregulares; esta misma semana comenzó a trasladar migrantes de otras nacionalidades hasta Liberia, que acordó recibir hasta 1.200 personas.