El presunto autor del tiroteo registrado anoche durante la Cena de Corresponsales en Estados Unidos, que obligó a evacuar al presidente Donald Trump, habría tenido en el punto de mira a cualquier integrante del gabinete presente en el salón principal del hotel Washington Hilton, según la valoración del fiscal general en funciones, Todd Blanche.
Mientras tanto, el jefe interino del Departamento de la Policía Metropolitana (MPD), Jeff Carroll, informó en conferencia de prensa que el sospechoso portaba “una escopeta, una pistola y múltiples cuchillos” cuando intentó atravesar un control del Servicio Secreto en el vestíbulo del hotel a las 20:36 hora local.
“En este momento, todo parece indicar que se trata de un actor solitario, un pistolero solitario”, afirmó Carroll, quien descartó de forma preliminar la participación de otros implicados en el ataque.
Durante el intercambio de disparos en los pasillos del hotel, el sospechoso no resultó herido por las balas, pero fue reducido por las autoridades y trasladado posteriormente a un centro hospitalario para una evaluación médica.
Un agente de la División Uniformada del Servicio Secreto fue alcanzado por un disparo, sin embargo, el impacto fue contenido por su chaleco antibalas, evitando lesiones graves. El oficial fue llevado a un hospital y, según Carroll, se encuentra “con buen ánimo”.
Pese a lo sucedido, Trump decidió comparecer posteriormente ante los medios para relatar brevemente lo acontecido y expresar su reconocimiento al “fantástico trabajo” realizado por el Servicio Secreto de su Administración durante todo el operativo.
Si se confirman plenamente las intenciones atribuidas al sospechoso, este episodio se convertirá en el tercer atentado contra la vida de Trump desde 2024, año en el que un disparo efectuado por el joven francotirador Thomas Crooks pasó a escasos milímetros de su cabeza —llegó a rozarle la oreja— durante un mitin en Pensilvania.

Otro episodio tuvo lugar en septiembre de ese mismo año, cuando el Servicio Secreto detectó a un individuo armado en las inmediaciones del campo de golf del club de West Palm Beach (Florida), que fue arrestado poco después.