En un operativo conjunto entre la Policía Nacional y la Fiscalía General del Estado permitió la detención de 10 policías en servicio activo y 2 en servicio pasivo, acusados de actuar en contra de los principios institucionales y de coludirse con mafias locales e internacionales.
El ministro del Interior, John Reimberg, confirmó la acción y señaló: “Quien traiciona el deber de servir y proteger a los ecuatorianos, no merece el honor de vestir el uniforme”.

Reimberg enfatizó que la depuración policial es un compromiso firme y que no existirá contemplación contra malos elementos dentro de la institución. “No vamos a tolerar que unos pocos manchen el honor de miles de policías que sí cumplen con su deber”, añadió.