El cambio climático provocó cerca de tres millones de muertes relacionadas con el calor entre 2016 y 2023, según un informe publicado por la revista médica británica The Lancet, que advierte sobre el agravamiento de sus consecuencias sanitarias y reclama que el calentamiento global sea declarado una emergencia sanitaria mundial.

El estudio, elaborado por 146 investigadores de 30 países y divulgado antes de la cumbre climática COP31, señala que solo en 2023 se registraron unas 710.000 muertes asociadas al calor, la cifra más elevada del período analizado. Más de dos tercios de esos fallecimientos fueron atribuibles al cambio climático provocado por la actividad humana.

La directora ejecutiva de Lancet Countdown, Marina Romanello, advirtió que los efectos del calentamiento sobre la salud avanzan más rápido que las medidas adoptadas para enfrentarlos. Por ello, pidió establecer mecanismos internacionales de respuesta similares a los utilizados por la Organización Mundial de la Salud durante las emergencias sanitarias.

El informe también alerta sobre las consecuencias económicas del aumento de las temperaturas. Durante los últimos tres años, la pérdida de productividad laboral vinculada al calor representó un costo estimado de un billón de dólares anuales, con mayores impactos en el sureste asiático y África.

A estas consecuencias se suma la contaminación atmosférica derivada de los combustibles fósiles, responsables todavía del 80 % del suministro energético mundial y asociados a 2,7 millones de muertes anuales.

Ante este panorama, los investigadores advierten que las medidas siguen siendo insuficientes y que los países más vulnerables reciben una proporción limitada de los recursos destinados a enfrentar los efectos del cambio climático.

Los autores insisten en que acelerar la transición energética y fortalecer los sistemas de salud resulta fundamental para evitar nuevas muertes y reducir las desigualdades frente a una crisis cuyos efectos continúan intensificándose.