La creciente amenaza de conflictos armados, ciberataques y apagones masivos ha llevado a varios gobiernos a recomendar que sus ciudadanos mantengan reservas de alimentos, agua potable y suministros esenciales. Alemania, Reino Unido, Noruega y otros países europeos han reforzado sus planes de preparación ante posibles emergencias que podrían interrumpir el abastecimiento y los servicios básicos durante varios días.
La Comisión Europea advirtió, en su Estrategia de Preparación que Europa enfrenta riesgos cada vez más complejos, desde conflictos geopolíticos hasta sabotajes contra infraestructuras estratégicas. Su presidenta, Ursula von der Leyen, sostuvo que «las nuevas realidades exigen un nuevo nivel de preparación en Europa». El organismo recomienda que los ciudadanos cuenten con suministros suficientes para mantenerse al menos 72 horas sin asistencia externa.
La preocupación también se refleja en Reino Unido, donde el Gobierno actualizó el 22 de octubre sus recomendaciones de emergencia, instando a las familias a almacenar alimentos no perecederos y agua para tres días. Por su parte, la Oficina Federal de Protección Civil de Alemania (BBK) aconseja mantener provisiones para diez días, ante posibles interrupciones del suministro eléctrico, fenómenos meteorológicos extremos y problemas de abastecimiento.
En Noruega, la Dirección de Protección Civil (DSB) recomienda almacenar aproximadamente 20 litros de agua por persona y alimentos suficientes para una semana. La institución incluye entre los escenarios de riesgo los sabotajes, las pandemias, los fenómenos climáticos extremos e incluso situaciones de guerra. Suecia también promueve reservas para siete días, mientras Francia, Polonia y Dinamarca mantienen recomendaciones de preparación doméstica para afrontar emergencias.
Fuera de Europa, Japón aconseja disponer de suministros para un mínimo de tres días y, preferiblemente, una semana, principalmente ante terremotos y otras catástrofes naturales. Aunque las advertencias han despertado interrogantes sobre una posible guerra o crisis global, las instituciones aclaran que se trata de medidas preventivas y no de anuncios sobre una amenaza inminente. Varias de estas recomendaciones existen desde hace años, pero han adquirido mayor relevancia ante el actual escenario internacional.