Ucrania afirmó el lunes que varios ataques rusos contra una escuela donde se distribuía ayuda humanitaria causaron al menos 18 muertos y acabaron con las frágiles esperanzas de lograr «avances hacia la paz», después de que una tregua local expirara en el sur del país.
Rusia reanudó sus ataques contra la región meridional de Jersón tras el fin de un alto el fuego local en la zona.
La pausa en los combates –negociada por la primera dama estadounidense, Melania Trump, para permitir una misión humanitaria en la ciudad de Oleshki, ocupada por Rusia– terminó el domingo, después de haber comenzado el martes, sin que ninguna de las partes denunciara violaciones.
Pero, horas después, Rusia atacó repetidamente una localidad de la región de Zaporiyia, limítrofe con la de Jersón, causando al menos 18 muertos, algunos de los cuales habían acudido a recoger ayuda a una escuela local.
Las imágenes difundidas por los servicios ucranianos de emergencias mostraban el edificio reducido a escombros y a los equipos de rescate trabajando en el lugar.
«Allí se estaba distribuyendo ayuda humanitaria. Tras el primer ataque con una bomba aérea, se produjo un segundo ataque con otras nueve bombas, dirigido específicamente contra el refugio en el que se habían resguardado las personas», declaró el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en las redes sociales, y calificó los ataques de «absolutamente horribles».

Entre los fallecidos había «un agente de policía y dos rescatistas del Servicio Estatal de Emergencias», señaló en Telegram el gobernador regional, Mijaílo Semikin.
Zelenski dijo que, tras la tregua en Oleshki, «hubo un momento en el que los siguientes pasos podrían haber mostrado que el progreso hacia la paz era posible». Pero «con esta masacre, Rusia envía una señal completamente opuesta: apuesta por nuevos asesinatos», añadió.
El alto el fuego de la semana pasada permitió evacuar Oleshki.
Fue la pausa más larga en los combates entre los dos países vecinos en esta guerra, que entra en su quinto año desde la invasión rusa de 2022, ha causado cientos de miles de muertos y ha obligado a millones de personas a abandonar sus hogares.