Un intenso incendio se desató en una refinería de petróleo ubicada en Geelong, al sur de Australia, generando alarma entre las autoridades por su posible impacto en el suministro de combustible que tendrá para la comunidad, donde se procesa unos 120.000 barriles de petróleo al día. El hecho ocurrió la noche del miércoles y estuvo acompañado de explosiones que obligaron a activar protocolos de emergencia en la zona.
Equipos de bomberos y servicios de rescate acudieron rápidamente al lugar para intentar controlar las llamas, que alcanzaron gran altura y se concentraron en un área relacionada con la producción de gasolina. La magnitud del fuego también provocó una densa nube de humo visible a varios kilómetros según testigos.
El ministro de Energía, Chris Bowen, explicó que, aunque la situación sigue en desarrollo, es probable que haya efectos en la disponibilidad de combustible, especialmente en gasolina. Sin embargo, evitó adelantar conclusiones definitivas hasta que el incendio sea completamente controlado.

Como medida preventiva, la planta redujo su actividad, manteniendo una producción limitada de diésel y combustible para aviones. Esta instalación es estratégica, ya que forma parte del reducido grupo de refinerías activas en el país y cubre una porción importante de la demanda energética, tanto a nivel estatal como nacional.