Varios sujetos encapuchados irrumpieron en el Museo Renoir de Cagnes-sur-Mer, en la Costa Azul francesa, y robaron diversas obras del artista impresionista Pierre-Auguste Renoir. Los asaltantes forzaron los accesos y neutralizaron los sistemas de vigilancia durante una operación que, según las autoridades, fue ejecutada en pocos minutos.

Entre las piezas sustraídas figuran pinturas de la etapa tardía de Renoir, además de esculturas y bocetos originales que se encontraban en la histórica residencia convertida en museo.

La rapidez y precisión del robo llevan a los investigadores a considerar que los responsables conocían previamente la ubicación de las obras y los protocolos de seguridad del recinto.

La Oficina Central de Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales asumió la investigación y coordina acciones con Interpol y Europol para impedir que las piezas sean trasladadas fuera de Francia.

Los especialistas consideran poco probable su comercialización en mercados legales debido al reconocimiento internacional de Renoir, por lo que se investiga un posible encargo para el mercado negro.

Las autoridades reforzaron la seguridad en museos y galerías de la región, mientras la policía científica analiza el lugar en busca de evidencias. El robo reavivó además las preocupaciones sobre la protección del patrimonio cultural en recintos ubicados fuera de las principales ciudades francesas.