Cadáveres de personas que intentaron escapar del doblete sísmico evidencian el terror y desesperación que sufrieron en sus últimos segundos de vida.

Los edificios de esta localidad fueron una donación hecha por Turquía hace 14 años.

Ahora, Suma se convierte poco a poco en un foco de infección debido a la gran cantidad de cadáveres descomponiéndose.

Este desastre le recuerda a todos los habitantes de La Guaira el deslave de 1999 cuando un deslizamiento de tierra lleno de luto a los lugareños.

Los trabajos de remoción de escombros se extienden las 24 horas. E incansablemente los venezolanos apoyados por distintos países e instituciones luchan por sobreponerse a la adversidad.

Cifras oficiales contabilizan más de mil víctimas, pero el desastre está lejos de terminar. El gobierno de Venezuela anunció restricciones de ingreso para civiles en La Guaira, para que maquinaria pesada se encargue de retirar los escombros y así agilizar los trabajos antes de que los centenares de cadáveres se conviertan en un enorme foco de infección.