Miles de personas salieron el lunes a las calles de Barcelona, España, para reclamar medidas ante la crisis de acceso a la vivienda que afecta al país.
La movilización, que había sido programada inicialmente para el sábado y fue suspendida debido a las fuertes lluvias, transcurrió de manera pacífica durante gran parte de su recorrido, pero terminó con enfrentamientos en el centro de la ciudad.
Al finalizar la marcha, algunos manifestantes lanzaron objetos contra agentes de la policía, quienes respondieron con cargas para dispersar a la multitud. Durante los disturbios también fueron incendiados varios contenedores en distintos puntos de la zona.
La protesta se desarrolló en un contexto de creciente presión social por el encarecimiento y la dificultad para acceder a una vivienda.
El tema cobró mayor relevancia después de que el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, anunciara el adelanto de las elecciones generales para el próximo 29 de noviembre, tras el rechazo en el Congreso de un paquete de medidas destinado a enfrentar la crisis habitacional.
El descontento también se intensificó después del desalojo, hace dos semanas en Madrid, de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que tuvo que abandonar el apartamento donde había vivido durante siete décadas.

El sábado, decenas de miles de personas ya se habían manifestado en Madrid y otras ciudades españolas, mientras cientos permanecen acampados en la Puerta del Sol para exigir cambios en las políticas de vivienda.