Tras la llegada de más de 2.000 militares salvadoreños enviados por el presidente Nayib Bukele para apoyar el combate contra las bandas armadas en Haití, las fuerzas de seguridad intensificaron sus operaciones en Puerto Príncipe, que dejaron como resultado la muerte de Mathias Sainthil, jefe de una organización criminal. El cabecilla falleció por las heridas sufridas durante un ataque con un dron kamikaze contra el vehículo en el que viajaba, en Cité-Soleil, junto con otros integrantes de su grupo.

Sainthil dirigía la banda Boston, que opera en Cité-Soleil y sectores vecinos. Según Naciones Unidas, la organización contaba con alrededor de un centenar de miembros y estaba vinculada a asesinatos, incendios provocados, violaciones, robos y saqueos de mercancías y camiones. Se trata de la primera vez que un jefe de una banda armada haitiana muere en una operación de las fuerzas del orden mediante el uso de drones.

Tras el operativo, el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, aseguró que la ofensiva contra las organizaciones criminales continuará. «Un jefe de banda menos. La lucha por liberar el país del yugo de los bandidos continúa con determinación. Las bandas ya no pueden dormir tranquilas», escribió en sus redes sociales.

La muerte del cabecilla coincidió con manifestaciones en Puerto Príncipe y otras ciudades, donde miles de personas expresaron su respaldo a los militares salvadoreños desplegados en el país. Las tropas fueron enviadas por Bukele para reforzar las operaciones de seguridad y colaborar en la búsqueda de cuatro militares salvadoreños desaparecidos desde el 18 de octubre, tras una emboscada de grupos armados en la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets.

Desde su llegada, los efectivos salvadoreños participan en acciones contra las organizaciones criminales que mantienen el control de amplios sectores de la capital haitiana, en medio de una crisis de seguridad que continúa afectando a la población.