La Junta Estatal de Educación de Texas aprobó un nuevo plan de estudios que incluirá historias y pasajes de la Biblia dentro de las lecturas obligatorias para los estudiantes de escuelas públicas, desde educación básica hasta secundaria.
Las autoridades estatales señalaron que el objetivo no es impartir educación religiosa, sino utilizar los textos bíblicos como parte del aprendizaje de literatura, historia y cultura occidental. El programa también contempla obras clásicas y documentos históricos de Estados Unidos.
La medida forma parte de una reforma educativa más amplia que busca reforzar los contenidos relacionados con la historia de Texas y Estados Unidos. De acuerdo con lo aprobado, los cambios comenzarían a aplicarse de forma gradual a partir de 2030.
La decisión ha generado posiciones divididas. Quienes respaldan la iniciativa consideran que la Biblia es una obra fundamental para comprender la historia y el desarrollo cultural del país, mientras que sus críticos sostienen que favorece al cristianismo y podría vulnerar el principio de separación entre la Iglesia y el Estado.
Además de las nuevas lecturas obligatorias, la reforma plantea modificaciones en el currículo de estudios sociales, con mayor énfasis en la historia estadounidense y menos contenidos sobre culturas e historia global.