Autoridades estadounidenses lograron condenas contra miembros de la pandilla MS-13 implicados en asesinatos brutales ejecutados en territorio estadounidense, pero ordenados desde El Salvador por la cúpula de la organización. Los fiscales detallaron que estos crímenes respondían a estructuras jerárquicas transnacionales, donde líderes daban instrucciones directas para cometer homicidios y mantener el control territorial.
Las investigaciones, apoyadas por el FBI y el Departamento de Justicia, revelaron que la MS-13 opera como una red criminal coordinada entre varios países, utilizando violencia extrema, extorsión y tráfico ilícito. De acuerdo con autoridades, la organización ha sido considerada una de las más peligrosas en EE.UU., con presencia en múltiples estados y vínculos con estructuras en Centroamérica.
Estos casos se enmarcan en una ofensiva más amplia contra la pandilla, que incluye acusaciones por terrorismo, narcotráfico y crimen organizado. Fiscales subrayaron que las condenas buscan desarticular el mando que, desde el extranjero, continúa ordenando asesinatos y delitos en suelo estadounidense.