Un potente terremoto de magnitud 7 golpeó la región autónoma del Tíbet, en China, dejando al menos 16 fallecidos y 32 heridos, además de importantes daños materiales. Las autoridades locales informaron que más de 300 viviendas se derrumbaron a causa del movimiento telúrico, mientras los equipos de emergencia iniciaron las operaciones de búsqueda y rescate entre los escombros.
De acuerdo con la agencia estatal Xinhua, los organismos de respuesta siguen trabajando en la evaluación de los daños y en la atención de las comunidades afectadas. Las labores se concentran en localizar a posibles sobrevivientes, asistir a los heridos y determinar el alcance de la destrucción en las zonas cercanas al epicentro.
El epicentro se localizó en el condado de Baqen, en la prefectura de Nagqu, una zona montañosa y de difícil acceso situada a unos 390 kilómetros al noreste de Lhasa, capital del Tíbet. El movimiento ocurrió en la noche y tuvo una profundidad estimada de entre 10 y 18 kilómetros.
En enero de 2025, otro fuerte sismo en el condado tibetano de Tingri dejó al menos 126 muertos y causó importantes daños en comunidades rurales, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de las poblaciones asentadas en esta zona del Himalaya.