El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, rechazó de manera categórica cualquier posibilidad de un enfrentamiento militar con Honduras por las disputas territoriales en el Golfo de Fonseca y aseguró que ambos países mantienen una relación de hermandad. «Solo un tonto pensaría que atacaríamos a un pueblo hermano por una piedra donde no vive nadie y que no produce nada», afirmó el mandatario, en referencia a la Isla Conejo, uno de los puntos de disputa entre ambas naciones.
Bukele sostuvo que las operaciones de la Marina Nacional en la zona no están dirigidas contra Honduras, sino contra las estructuras del narcotráfico que utilizan las aguas del Golfo para movilizar cargamentos ilícitos. «La droga no la dejaremos pasar, pero ese tema es con los narcos; entre pueblos: hermandad», enfatizó el jefe de Estado al defender la estrategia de seguridad implementada por su Gobierno.

Las declaraciones del mandatario coincidieron con la difusión del caso de una ciudadana hondureña que cruzó la frontera para recibir atención médica en el Hospital Nacional Rosales, donde fue intervenida quirúrgicamente de forma gratuita tras no encontrar disponibilidad para el procedimiento en un centro asistencial de su país. El episodio fue presentado por el Gobierno salvadoreño como un ejemplo de cooperación y solidaridad entre ambas naciones.

Mientras continúan los patrullajes de la Marina salvadoreña contra el crimen organizado en el Golfo de Fonseca, las autoridades mantienen abiertos los canales de comunicación con Honduras para preservar la cooperación bilateral. El Gobierno salvadoreño reiteró que sus acciones en la zona responden exclusivamente al combate del narcotráfico y no representan una amenaza para el país vecino.