El Senado de Paraguay aprobó este viernes 6 de noviembre la destitución del presidente Santiago Peña, tras un juicio político desarrollado en medio de una profunda crisis institucional vinculada a la situación financiera de Ueno Bank.

La crisis se intensificó por los cuestionamientos sobre los vínculos de Peña con el grupo empresarial relacionado con Ueno Bank y las dificultades denunciadas por ahorristas para recuperar sus fondos. El proceso político avanzó rápidamente en el Congreso, donde los legisladores examinaron las responsabilidades atribuidas al mandatario. Peña rechazó las acusaciones de irregularidades y sostuvo que su decisión de renunciar respondía a la necesidad de priorizar los intereses nacionales.

Minutos antes de la decisión del Congreso el mandatario publicó un mensaje en su cuenta de X, en la que aseguró que presentó su renuncia al cargo con el propósito de evitar una mayor crisis política y contribuir a recuperar la tranquilidad nacional.

Con la destitución, la Constitución paraguaya establece que corresponde al vicepresidente Pedro Alliana asumir la Presidencia para completar el período constitucional, previsto hasta agosto de 2028.

Entre los principales desafíos del nuevo gobierno estarán atender a los ahorristas afectados, esclarecer las responsabilidades relacionadas con la crisis bancaria y garantizar la estabilidad financiera.

En el ámbito político, los posibles escenarios incluyen una reorganización del oficialismo, nuevas negociaciones con la oposición y eventuales investigaciones adicionales sobre funcionarios y empresarios vinculados al caso.