A un mes del devastador doblete sísmico que sacudió a Venezuela, el dolor de miles de familias permanece entre las ruinas, mientras continúa una intensa labor de reconstrucción y asistencia para las comunidades afectadas.
Los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5, ocurridos el 24 de junio, dejaron una de las emergencias más graves de los últimos años, con daños severos en varias regiones del país.
El fuerte movimiento telúrico, registrado con apenas 39 segundos de diferencia entre ambos sismos, provocó destrucción en zonas de La Guaira, Caracas, Carabobo, Miranda, Aragua y Falcón. La mayor afectación se concentró en Caracas y el litoral central de La Guaira, considerada la “Zona Cero” de la tragedia.

Durante las primeras horas de la emergencia, habitantes de las comunidades más golpeadas se organizaron para apoyar las labores de rescate, formando cadenas humanas para retirar escombros con herramientas básicas y ayudar a encontrar sobrevivientes.
El balance oficial, a un mes del desastre, registra 5,398 personas fallecidas, 16,740 heridas y miles de desaparecidos entre los escombros. Sin embargo, las labores de rescate y atención continúan, ya que cerca de 6,500 víctimas han sido recuperadas y más de 128,000 familias han recibido asistencia tras la tragedia.

Actualmente, alrededor de 23,122 personas permanecen en 107 refugios temporales habilitados por las autoridades, mientras el gobierno venezolano ya entregó los primeros 200 apartamentos a familias damnificadas.
Los daños materiales también reflejan la magnitud del desastre: 190 edificaciones colapsaron por completo y otras 856 presentan afectaciones severas. Además, Venezuela ha registrado más de 1,400 réplicas sísmicas durante este mes, manteniendo a la población en constante alerta.
