Después de recorrer en bicicleta las calles bajo las elevadas temperaturas del verano japonés, Taichi Konishi encontró una particular forma de refrescarse: un “refrigerador para humanos”, una cabina similar en tamaño a una caseta telefónica que expulsa aire a unos 5 grados centígrados y permite reducir la temperatura corporal en cuestión de minutos.
El dispositivo refleja cómo Japón busca nuevas alternativas para enfrentar temporadas de calor cada vez más intensas. En 2025, el país registró el verano más caluroso de su historia, mientras que este año la Agencia Meteorológica de Japón incorporó el término “kokushobi”, que puede traducirse como “día de calor cruel”, para describir jornadas en las que el termómetro alcanza los 40 grados centígrados.
Las consecuencias de las altas temperaturas han sido graves. Entre mediados de julio y mediados de agosto, cerca de 120 personas murieron por causas relacionadas con el calor y alrededor de 63,000 tuvieron que recibir atención médica de emergencia. Ante este escenario, las soluciones tecnológicas para combatir las temperaturas extremas han comenzado a ganar terreno.

El novedoso equipo fue lanzado este año y, según su fabricante, ya se han comercializado más de 300 unidades desde abril. Sus principales compradores son fábricas, almacenes y empresas de construcción, donde los trabajadores permanecen durante horas expuestos al calor.
Con un precio aproximado de $9,400 dólares, el aparato forma parte de una industria que crece a medida que aumentan las temperaturas. Una encuesta reciente reveló que la mitad de las empresas japonesas considera que el calor extremo ya está afectando sus operaciones.