Costa Rica extraditó a Estados Unidos a Gilbert Bell Fernández, alias “Macho Coca”, de 62 años, señalado por las autoridades estadounidenses como uno de los mayores narcotraficantes del país centroamericano. Bell es requerido por la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York por presuntamente liderar una estructura dedicada al acopio y distribución de grandes cargamentos de cocaína desde Costa Rica hacia Estados Unidos.

Según la Fiscalía costarricense, el acusado mantuvo contactos con agentes encubiertos y habría negociado el envío de hasta 700 kilos de cocaína a Nueva York. En 2023, la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos lo sancionó y bloqueó sus bienes bajo jurisdicción estadounidense, al considerarlo una figura relevante en la transformación de Costa Rica en un punto de tránsito de drogas.

Las autoridades estadounidenses también lo vinculan con operaciones de narcotráfico y hechos violentos en la provincia caribeña de Limón. Su entrega a Estados Unidos se realizó junto con la del colombiano naturalizado costarricense Gabriel Lozano Bonilla, alias “Compadre”, también requerido por tráfico internacional de drogas. Ambos fueron trasladados bajo custodia en un avión de la DEA desde el aeropuerto Juan Santamaría.
La extradición se concretó en el marco de la reforma constitucional que desde mayo de 2025 permite a Costa Rica entregar a sus nacionales requeridos por otros países. El fiscal general costarricense, Carlo Díaz, destacó que el procedimiento es resultado de la cooperación con la DEA para combatir el tráfico internacional de drogas.
Con esta entrega, Costa Rica suma cinco presuntos narcotraficantes extraditados desde la entrada en vigor de la reforma. El caso de “Macho Coca” adquiere especial relevancia para las autoridades debido al creciente impacto del narcotráfico y la violencia asociada a las disputas entre organizaciones criminales en el país.