La peste neumónica es una infección pulmonar poco frecuente y potencialmente mortal causada por la bacteria Yersinia pestis. Los especialistas la consideran la forma más peligrosa de peste debido a su capacidad de transmitirse entre personas y provocar una neumonía grave.

La bacteria también puede causar otras formas de peste. La más común es la peste bubónica, que generalmente se produce tras la picadura de una pulga infectada o cuando la bacteria entra al organismo a través de una herida en la piel. Esta infección provoca una inflamación dolorosa de los ganglios linfáticos y puede evolucionar hacia una peste septicémica, que afecta el torrente sanguíneo y puede ocasionar un fallo multiorgánico.

Otra variante es la peste faríngea, que afecta la garganta y puede aparecer después de ingerir carne contaminada.

A diferencia de las otras formas, la peste neumónica puede transmitirse directamente de persona a persona mediante partículas respiratorias expulsadas al toser o estornudar. También puede propagarse a través de gotículas procedentes de animales infectados.

El último caso documentado de transmisión de peste neumónica entre personas en Estados Unidos ocurrió en 1924, durante un brote registrado en Los Ángeles.

Cuando la bacteria alcanza los pulmones puede provocar una neumonía grave y dificultades respiratorias. Los síntomas pueden aparecer tan solo 24 horas después de la infección e incluyen fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, mareos, debilidad, fatiga, náuseas, vómitos y diarrea.

Sin tratamiento, la peste neumónica es casi siempre mortal. Sin embargo, puede tratarse con antibióticos administrados de manera temprana, generalmente durante un período de entre 10 y 14 días. Entre los medicamentos utilizados se encuentran la ciprofloxacina, levofloxacina, moxifloxacina y gentamicina.

la estreptomicina. Los pacientes que reciben antibióticos dentro de las primeras 24 horas tras la infección tienen mayores probabilidades de sobrevivir.

Asimismo, los médicos pueden brindar cuidados de apoyo, como administrar oxígeno suplementario y líquidos, además de recomendar el reposo.

¿Existe una vacuna contra la peste?

Aunque las vacunas contra la peste se utilizan desde el siglo XIX, no está claro si ofrecen protección contra la peste neumónica.

La OMS no recomienda la vacunación, salvo para grupos de alto riesgo, como el personal de laboratorio expuesto constantemente al riesgo de contaminación.