Panamá recibió esta semana a Ali Zaki Hage Jalil, extraditado desde Venezuela y señalado como presunto implicado en el atentado contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas en 1994, que dejó 21 fallecidos. Su llegada al Aeropuerto Internacional de Tocumen se realizó bajo estrictas medidas de seguridad.

El ataque ocurrió el 19 de julio de ese año, cuando la aeronave explotó minutos después de despegar desde Colón. Las investigaciones han vinculado el hecho con redes extremistas internacionales, en un contexto de violencia que también incluyó otros atentados en la región.

Las autoridades informaron que la captura del sospechoso en 2025 se logró mediante una alerta roja internacional, mientras que su extradición fue autorizada tras detectarse irregularidades en su naturalización. El caso ha contado con apoyo de agencias internacionales, incluyendo a Estados Unidos.

El detenido permanece bajo custodia y enfrentará cargos por terrorismo y homicidio. La Fiscalía busca sustentar el proceso con nuevas pruebas, en un avance que podría acercar justicia a las víctimas tras más de tres décadas.