Nicaragua vuelve a modificar su Constitución para reorganizar el poder alrededor de Daniel Ortega y Rosario Murillo. La Asamblea Nacional, controlada por el oficialismo, aprobó una reforma que elimina la figura del vicepresidente y la sustituye por los llamados “designados presidenciales”, funcionarios que serán nombrados directamente por la pareja gobernante, sin necesidad de una elección popular.

La modificación del artículo 126 establece que la Presidencia podrá nombrar a estos funcionarios y asignarles las responsabilidades que considere necesarias, sin definir cuántos podrán ser designados ni cuáles serán sus atribuciones. El Gobierno sostiene que el cambio permitirá mejorar la coordinación institucional, mientras dirigentes opositores advierten que podría facilitar la distribución del poder entre personas cercanas a Ortega y Murillo, incluidos miembros de su familia.

La decisión llega después de la reforma constitucional de 2025 que convirtió a Rosario Murillo, hasta entonces vicepresidenta, en copresidenta junto a su esposo. Desde entonces, el cargo de vicepresidente permanecía vacante. La nueva reforma todavía no está vigente: fue aprobada en primera legislatura y deberá recibir una segunda aprobación, prevista para 2027.