La epidemia de Ébola que golpea a la República Democrática del Congo continúa avanzando a un ritmo alarmante. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió este martes que el brote “está muy lejos de estar bajo control”: casi 5.000 personas se han infectado y más de 2.300 han muerto, con presencia del virus en seis provincias y 55 zonas sanitarias. Ya es el brote de Ébola más mortal registrado en la historia del país.
La emergencia fue declarada oficialmente el 15 de mayo y está provocada por la variante Bundibugyo, para la que actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico. La letalidad ronda el 46% y uno de los mayores problemas es que entre el 70% y 80% de los nuevos contagios no tienen vínculos conocidos con casos previamente identificados, señal de que existen cadenas de transmisión que los equipos sanitarios todavía no logran rastrear. La inseguridad, el desplazamiento de población y las deficiencias del sistema sanitario complican todavía más la respuesta.
Pese al crítico escenario, la OMS considera que todavía sería posible controlar la epidemia en unos tres meses si se consiguen los recursos necesarios. El organismo calcula que necesita US$115 millones para la respuesta, pero hasta ahora solo se ha financiado alrededor del 60%. Se han habilitado unas 400 camas adicionales y desplegado más epidemiólogos, mientras el riesgo de propagación es considerado “muy alto” dentro del Congo y “alto” para los países vecinos.