Las autoridades de Nueva Zelanda ordenaron la evacuación de cientos de residentes en sectores costeros de Wellington, luego de que un potente temporal generara olas de hasta 11 metros de altura y fuertes vientos que amenazaron zonas habitadas de la capital. Ante la magnitud del fenómeno, el alcalde Andrew Little declaró el Estado de Emergencia local para facilitar las labores de protección y respuesta.
El sistema meteorológico provocó importantes alteraciones en la infraestructura de transporte. El Aeropuerto Internacional de Wellington reportó ráfagas de hasta 128 kilómetros por hora, lo que obligó a cancelar numerosos vuelos, mientras que los servicios de ferry en el Estrecho de Cook suspendieron operaciones debido al peligroso estado del mar.

Las evacuaciones se concentraron en varios suburbios costeros considerados de alto riesgo por posibles inundaciones y el impacto de escombros arrastrados por las olas. Las autoridades habilitaron centros de asistencia para recibir a las familias desplazadas y reiteraron el llamado a mantenerse alejados de la línea costera.
Aunque las condiciones comenzaron a mejorar durante la jornada, equipos de emergencia continuaron monitoreando las áreas afectadas. Tras las primeras evaluaciones, las autoridades confirmaron que no se registraron víctimas mortales ni daños estructurales de gran magnitud, lo que permitió levantar gradualmente algunas restricciones.
Especialistas señalaron que el fenómeno estuvo asociado a un sistema de baja presión en el Pacífico Sur y descartaron cualquier relación con actividad sísmica o tsunamis. Mientras tanto, continúan las tareas de limpieza y la normalización de los servicios de transporte afectados por una de las marejadas más intensas registradas recientemente en la capital neozelandesa.