Irán lanzó una serie de misiles balísticos contra Bahréin y Kuwait durante una nueva escalada de tensiones en el Golfo Pérsico, en una ofensiva que, según el Comando Central de Estados Unidos, no logró alcanzar ninguno de sus objetivos gracias a la acción de los sistemas de defensa desplegados en la región.

Estados Unidos informó que tres misiles dirigidos contra Bahréin fueron interceptados por fuerzas estadounidenses y bahreiníes, mientras que otros proyectiles lanzados hacia Kuwait fallaron en su trayectoria o se desintegraron antes de impactar.

La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó los ataques y los calificó como parte de una serie de represalias frente a acciones militares estadounidenses. Por su parte, Washington sostuvo que sus operaciones responden a la necesidad de proteger rutas marítimas y activos estratégicos en Medio Oriente.

Además de interceptar misiles, las fuerzas estadounidenses derribaron drones iraníes que se dirigían hacia embarcaciones civiles y ejecutaron ataques de autodefensa contra una instalación militar en la isla iraní de Qeshm. Las autoridades estadounidenses reportaron que no hubo bajas entre su personal.

La escalada del conflicto llevó a Bahréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos a suspender temporalmente todos los vuelos comerciales y cerrar sus espacios aéreos.