Las protestas sobre la seguridad en Ceuta escalaron este jueves y la población de este enclave español en el norte de África se enfrentó a la policía, casi un mes después de la entrada masiva de migrantes desde Marruecos.

La policía arremetió contra manifestantes en una playa después de que un grupo de habitantes se desplazara a la zona donde pernoctan migrantes.

Algunas pertenencias fueron incendiadas durante los disturbios, mostraron imágenes emitidas por la televisión pública española.

Más temprano, decenas de manifestantes realizaron una sentada para impedir que los vehículos de la Cruz Roja llegaran a la playa para repartir comida a cientos de migrantes que permanecen en la zona.

Los manifestantes, muchos ondeando banderas españolas, coreaban «¡Que se vayan!» y «¡Fuera la Cruz Roja!». Los disturbio iniciaron la noche del miércoles.

Los gobiernos de España y Ceuta habían llamado a la calma ante la creciente tensión en el enclave español. El gobierno de Pedro Sánchez anunció una «ayuda» de 25M de euros para los inmigrantes de Ceuta que entraron en el asalto del 30 y 31 de julio.

La presión ha ido en aumento desde la irrupción de más de 70.000 migrantes al pequeño territorio español en el norte de África, con protestas cada vez más numerosas de los ceutíes, que denuncian problemas de seguridad e higiene y acusan al gobierno central de abandono.

Horas después de la entrada masiva, la mayoría de los migrantes regresaron a Marruecos, pero permanecieron miles de ellos, entre 3.500 y 7.000 según el Gobierno y al menos 10.000 según las autoridades ceutíes, con dificultades para acceder a alimentos, agua, refugio e instalaciones sanitarias, durmiendo en refugios improvisados, playas y deambulando por las calles.

La situación en Ceuta ha desencadenado una batalla política entre el gobierno de izquierda y la oposición de derecha y de extrema derecha, que reclaman la devolución de todos los migrantes sin excepción.