El expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores se declararon no culpables de la nueva acusación presentada por Estados Unidos de supuestos actos de tortura ante un tribunal de Nueva York.
Su caso penal se amplió la semana pasada con acusaciones de haber conspirado para cometer actos de tortura contra opositores políticos, incluidos ciudadanos estadounidenses.
En la inculpación presentada el 8 de octubre, los fiscales estadounidenses detallan presuntos casos de ahogamiento simulado, violaciones y golpizas.
Durante el mandato de Maduro de 2013 a 2026, organismos de defensa de los derechos humanos acusaron en reiteradas oportunidades al expresidente de recurrir a la represión política para aferrarse al poder.
Maduro, quien durante su primera comparecencia en Nueva York se presentó como «prisionero de guerra» de Estados Unidos, calificó los nuevos cargos de «acusaciones falsas».
La pareja, detenida en Estados Unidos desde enero, ya fue inculpada por la justicia estadounidense de narcotráfico y posesión de armas de fuego.
El exmandatario y su esposa fueron capturados en su residencia durante una espectacular operación militar estadounidense en Caracas el 3 de enero.
Desde la caída de Maduro, su ex vicepresidenta, Delcy Rodríguez, gobierna Venezuela como mandataria encargada bajo intensa presión del gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.