La activista por los derechos civiles y dirigente sindical estadounidense Dolores Huerta falleció a los 96 años. Su muerte fue atribuida a un cáncer, según confirmó Erik Olvera, portavoz de sus familiares.

Según reportes de medios internacionales sobre su vida, Huerta dedicó gran parte de su vida a defender los derechos de los trabajadores agrícolas y las comunidades marginadas en EE. UU. y fue una de las principales figuras del movimiento sindical.

Durante cuatro décadas, Huerta ocupó la vicepresidencia del sindicato United Farm Workers. Desde esa organización impulsó huelgas, boicots y movilizaciones que contribuyeron a mejorar las condiciones laborales de miles de trabajadores del campo.

“Nos entristece profundamente anunciar que nuestra amada madre, Dolores Huerta, falleció hoy a la edad de 96 años”, expresó su familia en un comunicado, en el que también adelantó que próximamente dará a conocer los planes para honrar su vida y legado.

Nacida en Nuevo México y criada en California, Huerta asumió un papel destacado en la organización de los trabajadores agrícolas desde la década de 1960, mientras criaba a sus hijos. Aunque su labor fue fundamental para el movimiento sindical, durante años su contribución quedó opacada por la figura pública de Chávez, quien murió en 1993.

En marzo de 2026, Huerta también hizo públicas acusaciones de agresión sexual contra César Chávez, otro sindicalista con quien trabajaba, al revelar al diario The New York Times que presuntamente la había agredido en 1966 y que anteriormente la había presionado para mantener relaciones sexuales.

Según relató, no denunció los hechos por temor a que no le creyeran y por las posibles consecuencias para el movimiento sindical.

Estas declaraciones reabrieron el debate sobre el legado de Chávez y el reconocimiento de las contribuciones de Huerta a la lucha por los derechos laborales y civiles.