Las manifestaciones en exigencia a mejores condiciones para la comunidad estudiantil sigue en aumento en Francia, donde este martes al menos 450 mil personas entre docentes, estudiantes y padres de familia salieron a las calles.

Entre las denuncias resaltan condiciones insalubres, sobrepoblación en las aulas y la falta de docentes que no son sustituidos. El grueso de la problemática radica en los barrios populares, aseguran.

«Pedimos un profesor para cada clase, una reducción del número de alumnos en las clases que hoy están sobrepobladas. Pedimos una reformulación de los horarios escolares, que actualmente son de 8:00 a 18:30 todos los días.También una reforma de la democracia en los institutos, que hoy en día es disfuncional. Y pedimos un plan de emergencia para renovar los edificios escolares, que actualmente no están en absoluto adaptados a los desafíos climáticos», sostuvo Marius Mesnil, co-secretario general de la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria.

«La idea con los padres es decirse: ‘Estamos aquí como apoyo, pero también para que no haya excesos’. Porque tampoco podemos dejar que nuestros hijos sean maltratados por personas que se supone que son los guardianes de la paz», dijo a medios de comunicación Nico, padre de uno de los manifestantes.

Las protestas de las últimas semanas han estado marcadas por choques entre policías y manifestantes.

Los políticos franceses se tiran la bola intentado eludir responsabilidades:
La oposición de izquierda acusa al gobierno de reprimir las manifestaciones. El gobierno y los partidos de derecha señalan al partido de izquierda radical La Francia Insumisa de querer «sembrar el caos» de cara a la elección presidencial de 2027.

Desde el inicio del movimiento, el gobierno afirma que unos 200 estudiantes resultaron heridos, así como 85 miembros del personal docente y más de 700 policías.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, aseguró que las intervenciones policiales se llevan a cabo con la «máxima proporcionalidad», pero varios sindicatos y organizaciones de derechos humanos acusan a la policía de emplear una fuerza desproporcionada.

Al final de la protesta en Paris se produjeron algunos enfrentamientos entre participantes y fuerzas del orden, con lanzamientos de proyectiles, gases lacrimógenos, granadas y morteros de artificio.