Más de 10.000 personas vestidas de blanco marcharon en Culiacán, Sinaloa, para exigir el fin de la violencia que afecta al estado y ha dejado miles de víctimas.
La protesta fue convocada por la Iglesia católica, empresarios y familiares de desaparecidos, en medio de los enfrentamientos entre grupos del Cártel de Sinaloa, que han provocado balaceras, bloqueos y cierres de negocios.

Los manifestantes recorrieron las calles hasta la catedral con pancartas que expresaban su rechazo al miedo y la violencia. El obispo de Culiacán también pidió a los grupos criminales detener los enfrentamientos.
La inseguridad ha afectado además a la economía de Sinaloa, con unos 26.000 empleos perdidos y miles de negocios cerrados desde el inicio de la ola de violencia en 2024.

Aunque el gobierno de Claudia Sheinbaum mantiene desplegados miles de militares en la entidad y ha aumentado los decomisos de armas y drogas, los enfrentamientos continúan. Los manifestantes pidieron a las autoridades y a los grupos criminales poner fin a la violencia y evitar que más civiles queden atrapados en el conflicto.