Miles de desplazados por el potente terremoto del sábado en el este de Indonesia permanecían el lunes en carpas, mientras aguardaban la llegada de ayuda. El sismo de magnitud 7,7 dejó 54 muertos y más de un centenar de heridos.

La agencia nacional de desastres elevó a cerca de 13.000 el número de personas que no pueden regresar a sus hogares en varias localidades de la isla de Flores, afectada además por unas 1.600 réplicas. No se reportan desaparecidos.

Entre los damnificados crece el malestar por la demora en la llegada de asistencia, mientras Indonesia celebraba su independencia en Yakarta. La fuerza aérea anunció el traslado de 13 toneladas de ayuda y el uso de helicópteros para alcanzar comunidades aisladas.
Los equipos de rescate continúan desplegados en la zona para buscar posibles víctimas y atender a los afectados por el terremoto, mientras las autoridades aceleran el envío de suministros a las áreas más golpeadas.