La presidente de Costa Rica, Laura Fernández, realizó su primera visita oficial a El Salvador, la primera parada fue en el Centro de Confinamiento del Terrorismo CECOT, donde acompañada por autoridades de seguridad salvadoreñas realizó un recorrido para conocer los mecanismos de vigilancia, aislamiento y control penitenciario aplicados en el complejo de máxima seguridad.
El recorrido ocurrió apenas dos días después de que Costa Rica inaugurara el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado, CACCO, una prisión inspirada en el modelo salvadoreño, con capacidad anunciada para 5.100 reclusos. La infraestructura forma parte de los esfuerzos costarricenses para enfrentar el avance del narcotráfico y la violencia asociada a organizaciones criminales.
Posteriormente, Fernándezse trasladó a Casa Presidencial de El Salvador, para sostener un encuentro con su par Nayib Bukele. Ambos gobiernos firmaron un acuerdo para fortalecer el intercambio de inteligencia, información policial y cooperación contra la delincuencia transnacional.
“Nuestras propuestas incluyen reforma a la ley, incluye aplicación de criterios jurídicos, incluye poder perseguir -y eso creo que sí va en buen camino- a las estructuras como estructuras, y no solamente a los individuos como tal», dijo el presidente salvadoreño al explicar algunos de los mecanismos que en su país han funcionado para combatir el crimen.
La mandataria reconoció que su país enfrenta una crisis de seguridad que merece adoptar medidas urgentes. Laura Fernández agradeció a El Salvador por el apoyo brindado durante los últimos años.
“Cuando un país es exitoso en todos los campos, es sencillo encontrar aliados, pero cuando uno encuentra un aliado ante situaciones difíciles, como lo es el combate al narcoterrorismo, es donde nos damos cuenta de que más que aliados somos hermanos centroamericanos», aseguró Fernández.
La presidente costarricense elogió los resultados de la estrategia de seguridad salvadoreña y aseguró que busca aprovechar las experiencias que han funcionado en el país.
El Salvador pasó de ser considerado la capital del crimen, a implementar un exitoso modelo de seguridad.

