Un vuelo de Ryanair que cubría la ruta entre Grecia y Memmingen, Alemania tuvo que regresar de emergencia al aeropuerto de origen luego de que una de las ventanillas de la zona de pasajeros se rompiera durante el trayecto, provocando momentos de extrema tensión entre los ocupantes.
El incidente ocurrió pocos minutos después del despegue, cuando la aeronave comenzó a presentar una falla que obligó a la tripulación a activar los protocolos de emergencia y solicitar el regreso inmediato al aeropuerto griego.

Los primeros informes revelan que el desperfecto habría sido provocado por un fragmento del motor que se desprendió e impactó contra el cristal de la ventanilla. Además, provocó que uno de los pasajeros fuera succionado parcialmente pero afortunadamente no paso a más.
La tripulación logró controlar la situación y realizar un aterrizaje seguro, mientras los equipos de emergencia del aeropuerto ya se encontraban preparados ante cualquier eventualidad.
Tras la llegada, varios pasajeros fueron trasladados para controles médicos preventivos. Cuatro personas fueron derivadas a un hospital para ser evaluadas y solo una permaneció bajo observación para realizar estudios adicionales.
El resto de los viajeros fue asistido en la terminal y posteriormente reubicado en otro avión dispuesto por la compañía para completar el viaje hacia Alemania.