Fuerzas israelíes interceptaron más de 20 embarcaciones de la Flotilla Global Sumud que se dirigían hacia la Franja de Gaza, y detuvieron a unos 175 activistas en aguas internacionales cerca de la isla griega de Creta, según autoridades israelíes y organizadores de la misión. La flotilla buscaba llevar ayuda humanitaria y desafiar el bloqueo naval impuesto por Israel sobre el enclave palestino.
Los activistas denunciaron que las embarcaciones fueron abordadas, que se dañaron motores y que las comunicaciones fueron interferidas durante la operación. Israel afirmó que la intervención se realizó sin víctimas y que los detenidos serán trasladados a Grecia en coordinación con las autoridades de ese país.
La operación provocó condenas de varios gobiernos y protestas en países como Italia, España y Turquía, donde funcionarios y manifestantes calificaron la interceptación como una violación del derecho internacional. El Ministerio de Exteriores israelí defendió la acción al señalar que la ayuda debe ingresar a Gaza por canales autorizados y acusó a la flotilla de actuar con fines políticos.
Organizaciones humanitarias sostienen, que la restricción agrava las condiciones de vida de la población civil y limita el acceso a alimentos, medicinas y suministros básicos.
Israel asegura que el bloqueo es una medida de seguridad para impedir el ingreso de armas.