Masud Pezeshkian adoptó el miércoles un tono desafiante ante la Asamblea General de la ONU, un día después de que Donald Trump amenazara con aniquilar a la República Islámica si no se alcanza un acuerdo.

Pezeshkian acusó a Estados Unidos de terrorismo y afirmó que Irán no se arrodillará ante las amenazas. Sin embargo, también dejó abierta la posibilidad de negociar para poner fin al conflicto, aunque rechazó cualquier diálogo acompañado de presión militar.

El mandatario también advirtió que Irán no permitirá que el estrecho de Ormuz sea utilizado para imponer inseguridad o agresiones contra su país. La vía marítima permanece en el centro del conflicto y su interrupción ha afectado el transporte energético y elevado la presión sobre los mercados internacionales.

Las declaraciones se produjeron mientras Washington y Teherán mantienen contactos indirectos para buscar una salida al conflicto. Trump aseguró que las conversaciones habían sido productivas, aunque ambas partes continúan alejadas en varios puntos, incluido el futuro del estrecho de Ormuz.