Las negociaciones para reabrir completamente el estrecho de Ormuz volvieron a complicarse después de que Irán condicionara el paso marítimo a una serie de concesiones que Washington no ha aceptado. Mohammad Bagher Zolghadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y comandante de la Guardia Revolucionaria, aseguró que el estrecho permanecerá restringido hasta que Estados Unidos “corrija su comportamiento”, pese a que Teherán y Omán están cerca de cerrar un acuerdo técnico sobre la ruta que utilizarían los buques.
Las principales exigencias iraníes son cinco: que Estados Unidos levante el bloqueo naval y retire sus fuerzas desplegadas contra Irán; ponga fin a las operaciones militares contra Teherán y sus aliados regionales; pague compensaciones por los daños ocasionados durante la guerra; elimine las sanciones económicas; y libere los activos iraníes congelados en el extranjero. Irán también reclama garantías para evitar una nueva ofensiva y sostiene que cualquier arreglo debe reconocer su autoridad sobre el tránsito por Ormuz.
El choque contrasta con la postura de Donald Trump, quien esta semana aseguró que las conversaciones marchaban “muy bien”. Washington exige que Irán permita nuevamente el tránsito comercial sin restricciones por una ruta que antes de la guerra movilizaba alrededor de una quinta parte del petróleo mundial. Estados Unidos ha planteado levantar su bloqueo sobre los puertos iraníes como parte de un acuerdo, pero la exigencia de Teherán de vincular la apertura de Ormuz con sanciones, activos congelados, reparaciones y garantías militares mantiene el pacto sin cerrar.