El gobierno de Honduras puso en marcha este jueves la Operación Escudo de Honduras, un amplio despliegue de fuerzas policiales y militares contra estructuras criminales, apenas dos días después de que el Congreso aprobara una nueva ley para combatir el terrorismo, las maras y las pandillas.
Los operativos se concentraron principalmente en Tegucigalpa, San Pedro Sula y sectores de los departamentos de Yoro y Francisco Morazán. El balance preliminar reportado por las autoridades es de 15 personas detenidas y dos presuntos integrantes del denominado Cártel del Diablo muertos durante un enfrentamiento en Marale.
La ofensiva se produce después de que el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad declarara como asociaciones terroristas a la Mara Salvatrucha, la Pandilla 18 y el Cártel del Diablo. La nueva legislación permite ampliar los operativos en zonas consideradas de alto riesgo y establece un régimen penitenciario más severo para personas procesadas o condenadas por pertenecer a estas estructuras.
El presidente Nasry Asfura ya había anunciado que su gobierno estudiaba retomar el estado de excepción en zonas con altos niveles de violencia. Ahora, su administración apuesta por una estrategia de mayor presencia policial y militar y por medidas más severas contra las organizaciones criminales.
La estrategia retoma medidas aplicadas durante el gobierno de la expresidenta Xiomara Castro, quien decretó un estado de excepción en diciembre de 2022 para combatir principalmente la extorsión. La medida permaneció vigente durante más de tres años y fue prorrogada en 24 ocasiones, hasta abarcar 226 de los 298 municipios del país. Sin embargo los resultados no fueron los prometidos.
Aunque la tasa de homicidios cayó durante ese período, la extorsión no fue erradicada y las autoridades no lograron desarticular completamente a las principales estructuras criminales.
La nueva ofensiva marca así un giro en la política de seguridad hondureña, con un modelo que incorpora medidas de endurecimiento penitenciario y una clasificación de las principales estructuras criminales como organizaciones terroristas.