La presidenta de México Claudia Sheinbaum criticó el sábado que políticos impongan su «interés personal» por encima de los del país, luego de que el gobernador oficialista Ruben Rocha Moya acusado de narcotráfico por Estados Unidos, retomara sorpresivamente su cargo.
«México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna. El Pueblo no está para alimentar ambiciones personales: está para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza», escribió la mandataria.
El viernes, Rubén Rocha Moya, requerido por una corte estadounidense por presuntos nexos con un cartel de las drogas, anunció en X que reasumía el mando del gobierno del estado de Sinaloa, cargo que había dejado en mayo pasado para ser investigado por la fiscalía mexicana.
Rocha es un político cercano a Andrés Manuel López Obrador, antecesor de Sheinbaum y padre del actual movimiento de izquierda en el poder.
Periodistas cuestionaron su postura sobre Rocha Moya este sábado, pero la mandataria remitió a su mensaje en X.
Dijo que desconocía que Rocha Moya regresaría al cargo. «Me enteré por su tuit», respondió a reporteros. «Acabo de publicar una publicación en X, nada más, es todo lo que traigo».
Sheinbaum canceló por una fuerte gripe su conferencia de prensa matutina del viernes, pero el sábado reapareció con un barbijo.
Morenistas se sumaron al respaldo a la presidenta. Entre los funcionarios que mostraron su apoyo, se encuentran la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.


El gobierno, líderes parlamentarios oficialistas y el partido Morena, al que pertenecen Sheinbaum y Rocha, se deslindaron de la decisión del gobernador.
Analistas y medios mexicanos subrayan este inusual distanciamiento y evocan posibles fricciones internas por la cercanía del gobernador con López Obrador.
El gobernador y nueve oficialistas son buscados por la justicia estadounidense, que por primera vez requiere a políticos mexicanos en funciones.
Trump acusa continuamente que en México hay gobernantes ligados al narcotráfico y ha insistido con apoyo militar, pero Sheinbaum rechaza toda intervención.