El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció en una conferencia de prensa en La Habana una campaña de presiones de Estados Unidos contra la isla.
Según el jefe de la diplomacia cubana el objetivo de Washington es reducir el respaldo internacional ante una resolución de Naciones Unidas que exige el fin del embargo contra Cuba.

«Es un despliegue brutal, extraordinario del gobierno de los Estados Unidos, del departamento de Estado, en particular del secretario de Estado ejerciendo presiones extremas, inéditas contra numerosos estados miembros de las Naciones Unidas», señaló el ministro Bruno Rodríguez.
El funcionario sostiene que Washington incluso habría realizado llamados para que algunos países se abstengan o incluso abandonen la sala durante la votación.
Rodríguez también denunció amenazas de represalias diplomáticas y económicas contra gobiernos que respalden la iniciativa.
«Estos métodos de presión incluyen la amenaza de aplicación de aranceles punitivos, la suspension de programas de cooperación, la negación de visas a los funcionarios de gobierno y a los familiares, a los hijos de estos, el respaldo a fuerzas de oposición», acusó el funcionario.
Es el segundo año consecutivo que la administración de Donald Trump impulsa una campaña para influir en la resolución, que habitualmente recibe un amplio respaldo internacional.
En 2025, el texto obtuvo 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones, su nivel de apoyo más bajo en al menos una década.
La iniciativa reclama el levantamiento del embargo impuesto por Washington desde 1962 e incorpora este año una referencia a las restricciones al suministro de combustible hacia la isla.
La votación a realizarse el 28 de octubre servirá además como una nueva prueba del alcance de la campaña diplomática emprendida por la administración Trump para reducir el apoyo internacional a Cuba.