El papa León XIV encabezó este sábado una multitudinaria misa al aire libre en la plaza de la Concordia, en París, ante una asistencia estimada en unas 700,000 personas.

Durante la celebración, el pontífice centró su mensaje en la dignidad de cada ser humano y afirmó: “Ninguno de nosotros es un número, un documento de identidad o una matrícula, sino una persona única e irreemplazable”.

La jornada comenzó con la visita del Papa a la Maison Bakhita, una asociación católica dedicada a la atención de migrantes en la capital francesa. En ese lugar hizo un llamado a construir una sociedad basada en la convivencia y el respeto. “Me alegra comenzar con ustedes este segundo día en París, en esta casa que es testimonio para toda la ciudad de que es posible encontrarnos y convivir con dignidad y paz”, expresó.

Más tarde, León XIV se reunió con un grupo de católicos recién bautizados en el Instituto Católico de París. Ante ellos, destacó el crecimiento de nuevos creyentes y habló sobre la importancia de preservar la fe. “Debemos reconocer, acoger y proteger la pequeña llama que el Espíritu Santo ha encendido en la oscuridad de la noche, la pequeña semilla que se esfuerza por crecer incluso entre espinas”, señaló.

Por la tarde, el Papa recorrió los Campos Elíseos a bordo del papamóvil, desde el Arco del Triunfo hasta la plaza de la Concordia. A lo largo del trayecto fueron instaladas pantallas gigantes para que los asistentes pudieran seguir la celebración religiosa.

El dispositivo de seguridad desplegado para la jornada incluyó alrededor de 14,000 agentes de policía, gendarmería y militares, además de unos 2,500 bomberos.

Según medios locales, la cantidad de asistentes llevó a los organizadores a ampliar el espacio habilitado hasta crear un tramo de aproximadamente tres kilómetros entre la plaza de la Concordia y Porte Maillot.

Durante la misa, León XIV también dedicó palabras a las familias y a los jóvenes. A las primeras les agradeció que, “pese a las múltiples dificultades que enfrentan cada día, perseveran con valentía en su misión”, mientras que a los jóvenes destacó su “entusiasmo, dinamismo y compromiso alegre” y los calificó como “la Iglesia de hoy”.