Estados Unidos vivió una jornada electoral decisiva que podría cambiar el equilibrio de poder en Washington y marcar el rumbo de los últimos dos años del mandato del presidente Donald Trump.

Millones de estadounidenses acudieron a las urnas para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes, elegir a 35 integrantes del Senado y decidir el futuro político de 36 gobernaciones.

Durante la noche electoral, los demócratas consiguieron importantes victorias, entre ellas la del senador Jon Ossoff en Georgia y la del exgobernador Roy Cooper en Carolina del Norte, quien logró arrebatar a los republicanos un escaño en el Senado.

Sin embargo, la atención se concentra en el resultado general de ambas cámaras del Congreso, cuyo control determinará la capacidad del presidente Trump para impulsar su agenda legislativa y enfrentar posibles investigaciones parlamentarias.

Estas elecciones estuvieron marcadas por las preocupaciones económicas, el costo de vida, la inmigración y el debate sobre las políticas de la administración estadounidense.

Mientras continúa el proceso de escrutinio y la consolidación de los resultados, Estados Unidos se prepara para una nueva etapa política que podría modificar las relaciones de poder entre la Casa Blanca y el Congreso.

Los resultados definitivos de algunas contiendas podrían tardar varios días, especialmente en aquellos estados donde las diferencias entre candidatos sean reducidas.