Un cargamento de combustible que presuntamente intentaba llegar de forma clandestina a Cuba terminó interceptado por Estados Unidos en aguas del Caribe. La Guardia Costera estadounidense reveló que detuvo al buque Grace, de 91 metros de eslora, durante una operación realizada el pasado 5 de septiembre entre México y la isla. Según Washington, la embarcación utilizaba maniobras características de la llamada «flota en la sombra» para evadir los controles marítimos y transportar hidrocarburos hacia territorio cubano.

El operativo contó con dos embarcaciones estadounidenses, un avión de vigilancia marítima HC-144 y un equipo táctico que abordó el carguero y lo escoltó hasta el puerto de Progreso, en Yucatán. Allí, una inspección de la Armada de México confirmó grandes cantidades de combustible ocultas en los tanques de lastre, además de varios contenedores sospechosos de transportar más hidrocarburos. El almirante Kevin Lunday, comandante de la Guardia Costera, advirtió que quienes empleen métodos engañosos para realizar actividades ilícitas no podrán evadir la justicia. Las autoridades no precisaron el volumen total del cargamento.

La intercepción se produce en medio del endurecimiento de las restricciones petroleras impulsadas por la administración de Donald Trump contra el Gobierno cubano. Se trata de otro episodio tras la detención del carguero Jaira Provider durante el verano. La presión sobre los suministros llega cuando Cuba atraviesa una profunda crisis energética, marcada por escasez de combustible, apagones recurrentes y una infraestructura eléctrica deteriorada, situación agravada por la interrupción de los envíos procedentes de sus proveedores tradicionales.