El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció que su país dejará de celebrar elecciones, afirmando que no permitirá que la oposición vuelva a disputar el poder a través de las urnas. Durante el acto por el 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, el mandatario declaró que «no volverá a haber elecciones» y adelantó que impulsará reformas para impedir que partidos opositores puedan llegar al Gobierno por esa vía. 

Aunque Ortega no explicó cómo implementará esta decisión, el anuncio representa un nuevo endurecimiento del modelo político nicaragüense. El gobernante, que regresó al poder en 2007 y gobierna junto a su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, sostuvo que su objetivo es evitar que fuerzas respaldadas desde el exterior recuperen el control del país. 

Ortega ha sido ampliamente cuestionado por la comunidad internacional, especialmente tras las elecciones de 2021, por la detención de candidatos opositores, la persecución de voces disidentes y la falta de garantías electorales. La ONU ha acusado al régimen Ortega-Murillo de instaurar un Estado autoritario y de cometer violaciones sistemáticas contra los derechos fundamentales desde la represión de las protestas de 2018.