Israel acusó a Turquía de representar una amenaza para su seguridad, debido a los planes para desplegar tropas turcas en una base aérea del noroeste de Siria, instalación que fue bombardeada recientemente en una operación atribuida a Israel por EE. UU.

La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que Damasco estaba cerca de romper un acuerdo de statu quo en materia de seguridad al permitir la presencia militar turca en una base próxima a Alepo y aseguró que Siria había recibido varias advertencias que fueron ignoradas.

 

El episodio ha generado una inusual diferencia entre Israel y EE. UU. que respalda al nuevo gobierno sirio encabezado por Ahmed al Sharaa tras la caída de Bashar al Asad en diciembre de 2024.

El enviado especial estadounidense para Siria, Tom Barrack, responsabilizó a Israel por los ataques contra la base aérea de Abu al Duhur, que estaría siendo acondicionada con apoyo turco.

Siria, por su parte, calificó los bombardeos como una “agresión injustificada” y pidió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptar una postura firme ante las que considera reiteradas violaciones de su soberanía.

De acuerdo con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los bombardeos se produjeron después de la visita de una delegación militar turca a la base, que permanece fuera de servicio desde 2012 y sería reacondicionada para volver a operar. El ataque también ocurrió fuera de la zona de seguridad que Israel mantiene en el sur de Siria.