Más de nueve millones de ciudadanos cubanos quedaron sin suministro eléctrico el martes luego de un nuevo colapso del Sistema Electroenergético Nacional, SEN, el quinto apagón total registrado en la isla en lo que va de 2026.

La interrupción del servicio afectó a todo el país y obligó a las autoridades a poner en marcha un plan de emergencia para intentar restablecer la energía de forma gradual.

De acuerdo con la información oficial, la falla se originó por oscilaciones e inestabilidades en la red de distribución, situación que provocó la salida inesperada de una planta generadora y desencadenó un efecto en cadena que terminó por desconectar el resto de las unidades de generación del país.

La Unión Eléctrica, UNE informó que se activó un proceso escalonado para recuperar el servicio mediante la puesta en funcionamiento de motores de generación distribuida en todas las provincias, con el objetivo de crear microsistemas independientes.

La energía obtenida en esta primera fase será destinada prioritariamente a hospitales, sistemas de bombeo de agua potable y redes de telecomunicaciones, antes de alimentar las principales centrales termoeléctricas y avanzar hacia la normalización del servicio.

Especialistas estiman que la recuperación total podría tardar al menos 48 horas, e incluso más en las zonas más alejadas, debido a la necesidad de reconectar progresivamente las redes sin provocar un nuevo colapso. En La Habana, diez horas después de la falla, el suministro apenas había sido restablecido para el 10.5% de los usuarios.

Las autoridades descartaron que el apagón haya sido provocado por errores humanos y atribuyeron la crisis a las dificultades para acceder a combustible y piezas de repuesto para las centrales termoeléctricas.

Cuba produce alrededor de 40,000 barriles diarios de petróleo, una cifra insuficiente frente a la demanda mínima estimada de 100,000 barriles por día, por lo que depende en gran medida del suministro proveniente del exterior.